La ley de guerra de EE.UU. dificulta a Trump en conflicto con Irán
Una normativa que surgió después de la guerra de Vietnam se ha convertido en tema focal del debate político en Estados Unidos. Se trata de la Resolución de Poderes de Guerra, que define límites claros sobre el uso de la fuerza militar sin la autorización del Congreso. En este clima, la ofensiva contra Irán impulsada por Donald Trump alcanzó un punto crítico, ya que el plazo legal de 60 días se cumple a comienzos de mayo, generando incertidumbres sobre los pasos siguientes de la Casa Blanca.
El meollo del asunto es que, según esta resolución, el Congreso tiene 60 días para dar luz verde al uso de la fuerza. Si no lo hace, el presidente tiene que dar por finalizadas las acciones militares. Existe una ventana adicional de 30 días que permite una retirada segura de las tropas, pero bajo condiciones específicas.
En el contexto iraní, Trump justificó sus acciones citando sus facultades constitucionales para llevar adelante la política exterior. Esta interpretación es algo que presidentes anteriores también han utilizado en distintas intervenciones.
La disputa política por la fecha límite en EEUU
El fin del plazo ha desencadenado discuciones en el Congreso. Algunos legisladores piensan que el conteo comenzó con el inicio de las hostilidades, lo que haría que la fecha límite fuera a fines de abril. Otros, en cambio, sostienen que el plazo se activó únicamente con la notificación formal al Congreso, posponiendo el vencimiento al 1 de mayo.
A esta controversia se sumó un nuevo elemento: el alto el fuego. Algunos republicanos argumentaron que dicho período no debería contarse dentro de los 60 días, mientras que incluso algunos demócratas admitieron que la tregua complicaba el cálculo. “No se pueden castigar los altos el fuego. Queremos que se sienten a dialogar”, expresó el legislador republicano Brian Fitzpatrick, quien se mostró dispuesto a impulsar una votación si las hostilidades se reanudan.
Una ley cuestionada y con poca aplicación real
Aunque el Congreso debería poder limitar o retirar el apoyo a una intervención militar, en la práctica esta norma nunca logró detener una guerra. A lo largo de los años, varios presidentes han cuestionado su constitucionalidad y han encontrado formas de extender acciones más allá de los plazos establecidos.
Por ejemplo, el propio Richard Nixon vetó la ley en su momento, considerando que limitaba la capacidad del Ejecutivo para proteger al país, aunque el Congreso logró anular ese veto. Más recientemente, el vicepresidente J. D. Vance reafirmó esa postura crítica al afirmar que “La Ley de Poderes de Guerra es fundamentalmente una ley falsa e inconstitucional”.
Falta de consenso y dudas sobre el futuro
Los intentos para forzar una votación en el Congreso que limite la intervención en Irán no han tenido éxito hasta ahora. Algunas figuras, como la senadora republicana Lisa Murkowski, han contemplado impulsar una autorización con condiciones para el accionar militar, pero no han avanzado.
A diferencia de administraciones anteriores, la Casa Blanca no ha mostrado interés en buscar respaldo legislativo, lo que ha intensificado la tensión. Mientras tanto, los tribunales han evitado pronunciarse sobre la constitucionalidad de la ley, dejando el debate en el terreno político.
Con el plazo legal en disputa y sin una estrategia clara en el Capitolio, la guerra con Irán ha expuesto, una vez más, los límites difusos entre el poder presidencial y el control del Congreso en materia de política exterior.